Entre justicia pública y la justicia privada: cultura elitista ascendente

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Cata Amaire
Letrosa ensayista para colectividad multiforme.

Es interesante el trabajo de puesta en abismo constante que aparece entre la novela Inside y la serie. Nos demuestra un trabajo técnico moderno que deja dilucidar que la ficción y la realidad no se encuentran tan lejos como a algunas personas les gusta creer. Está historia de esta elite privilegiada muestra el paralelismo entre este tipo de sociedad y la monarquía, donde a pesar de que uno pueda ascender monetariamente, nunca que llega a ser parte de ellos, ese grupo que ya ha nacido con la mirada del mundo puesta en ellos.

Gossip Girl es una serie basada en una novela homónima escrita por Cecily Von Ziegesa. De los mismos creadores de The OC, Josh Schwartz y Stephanie Savage. Cuenta con seis temporadas, aireadas por The CW entre el 2007y el 2012. Esta historia relata la vida de un grupo de jovenes entre sus 16/17 años hasta sus 22/23 años, aproximadamente, de Este de Manhattan (zona reconocida por sus departamentos gigantescos y sus casas-mansión) que por sus privilegios de elite tienen la mirada de Gossip Girl, un blog de noticias faranduleras, puesta en todos sus pasos fiesteros hacia su adultez.

Este mundo claramente influido por la literatura de Fitzgerald muestra un abanico de referencias culturales y artísticas. En literatura, hay referencias como por ejemplo al mismísimo Fitzgerald y su novela The beauty and the damn, la cual Serena Van der Woodsen (Blake Lively) trabajará para llevar al mundo audiovisual, como también referencias en los títulos de episodios como a The Handmaid’s Tale de Margaret Atwood. En la música, se pueden encontrar las apariciones de No Doubt como de Lady Gaga. También en la banda sonora hay varias referencias que son canónicas como “Young Folks” de Peter Bjorn and John y otras que fueron creadas especialmente para la serie como una versión original de “Star Power” por Sonic Youth. Claramente, las referencias al cine no se quedan atrás de la mano de Blair Waldorf (Leighton Meester) y Dan Humphrey (Penn Badgley).

Es interesante el trabajo de puesta en abismo constante que aparece entre la novela Inside y la serie. Nos demuestra un trabajo técnico moderno que deja dilucidar que la ficción y la realidad no se encuentran tan lejos como a algunas personas les gusta creer. Está historia de esta elite privilegiada muestra el paralelismo entre este tipo de sociedad y la monarquía, donde a pesar de que uno pueda ascender monetariamente, nunca que llega a ser parte de ellos, ese grupo que ya ha nacido con la mirada del mundo puesta en ellos. Mas de una vez, Chuck Bass (Ed Westwick) y Blair Waldorf van a demostrar y explayar sobre cómo es que no necesitan ser nada más que ellos para que el mundo entero los envidie y desee ser ellos.

Pero Gossip Girl no es un medio de comunicación masiva más porque tendrá el aval de todos sus seguidores para que sean sus reporteros. Todos mandan información para manipularse mutuamente y lograr los resultados de visibilidad y de empatía que tan desesperadamente buscan. No hay ninguno de estos personajes que no tenga problemas familiares y especialmente una relación vacía con sus progenitores. Estos personajes saben muy bien cómo utilizar a la prensa a su favor, pero no terminan nunca de lograr que este blog no les juegue en contra.

En los problemas que este grupo se va a enfrentar, más de una vez era necesaria tener en cuenta los procesos judiciales, pero pocas realmente llaman a las autoridades. Porque para ellos sostener la estética y la imagen ante el público es más importante que conseguir una justicia pública, una justicia manejada legalmente por el Estado y las instituciones gubernamentales. De esta manera, cada uno de ellos a medida que se va convirtiendo en adulto, va a ir volviéndose un experto en manejar y sostener una posición de estatus en la cual la venganza familiar, en secreto, es el mejor tipo de justicia que van a conseguir. La justicia privada se vuelve la manifestación por excelencia de quienes deben sostener un status quo ante la mirada de todos aquellos que leen Gossip Girl.

Blair es el mejor ejemplo de esta experiencia, porque va a pasar de ser la reina del colegio a encontrarse sin saber cuál es el camino a recorrer en la universidad, en la adultez. Por lo tanto, se verá en constantes aprietos donde trata de manipular con coimas y estafas su situación, al igual que lo hacía en el colegio, sin encontrar la forma de lograrlo. Como contrapartida, tenemos a Nate Archibald (Chace Crawford), quien nunca mando algún dato a Gossip Girl. Su bondad lo lleva a alejarse de la fortuna la familia lucha para que acepte. Al encontrarse en aprietas económicos, sin querer recurrir a las conexiones políticas que su familia sostiene, manipula algunas cuentas para conseguir un préstamo. Como consecuencia será extorsionado para que traicione a su mejor amigo, Chuck Bass.

Este mundo demuestra cómo los medios de comunicación están siempre corriendo tras los seguidores, que harán que quienes tienen el dinero por herencia, como privilegio de nacimiento, tengan que aprender desde adolescentes como vadear la mirada que juzga. Como consecuencia, este grupo de elite no tendrá otra opción que extorsionar o dejarse manipular. Todo enmarcado en un mundo donde los millones son cosas diarias y los problemas que dicho dinero conlleva a nivel ético y moral. Como también será común la buena música, la intensa literatura, y las grandes fiestas con vestidos de la más alta moda. Y, de esta manera, la estética y la venganza se verán episodio a episodio para sostener la narrativa que de ellos se está contando a la manera que ellos esperan poder decirla.

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