Estallido social: repensar la democracia

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Ricardo Andreé
Escritor. Experto en I Ching. Director de portal www.elgranfundamento.org

Para entrar en esta Nueva Etapa -post estallido social-  debemos comenzar por discutir una nueva Constitución: porque al darnos una Carta rectora moderna y concordante con los tiempos actuales y con visión de futuro: estaremos obligados a repensar la democracia.

Imposible olvidar la historia y sus datos duros: la implacable dictadura fue plano ideal para experimentar una receta también inclemente nacida entre díscolos y refractarios del liberalismo tradicional, de  la escuela de Chicago.

Nunca se trató de sólo economía; fue una ‘revolución silenciosa’: silenciosa  debido al sibilino modo de imponerla-  con el entorno y sus víctimas amordazados, enclaustrados, recluidos y sumidos en el fosco ostracismo; y una ‘revolución’ por que luego de atomizar aquella democracia culpable de posibilitar cualquier modo de socialismo, debía cimentar las bases de un nuevo orden: la carta Constitucional de 1980 debía ser el sustento moral de una nación modelo; el sistema educacional y sus contenidos  debían despejarse de residuos demasiado liberales y de carácter socializante.

La cultura tendría que descender a la intrascendencia, al arte baladí, a la entretención  chabacana, al mínimo de lectura, y al incentivo sistemático del arribismo, del individualismo y la sublimación de los méritos  logrados gracias al respaldo de una solida economía familiar. Mientras en el país, más del 70% de la población se hallaba en la pobreza, y de este- casi el  30 % en la más infame miseria.

Transitar a la democracia ocupó tanto el esfuerzo y capacidad intelectual de la oposición al régimen, – incluyendo a los comunistas, – que al final se olvidaron de conversar, pensar y visualizar la democracia que construirían después de desplazar al oscurantismo.

Quienes pactaron la transición, y carecían de un modelo político propio de democracia, se convirtieron en los eximios gerentes y administradores del menjunje heredado. Inyectaron el elemento del cual adolecía: lo social. Es entonces cuando el híbrido extrae de la inopia a más del 40% de los antiguos pobres, elimina la condición paupérrima de la población más vulnerable, y crea una clase media que por más de treinta años ocupó el desagradable  papel de ‘jamón del sándwich’. Sin embargo, mantuvo la esencia rectora del origen: el dominio regente del Mercado.

Desde los centros financieros mundiales y sus brújulas estadísticas,  Chile era presentado como la comprobación tangible de un experimento exitoso. Los enemigos del neoliberalismo culpan al modelo por la desigualdad extrema que tiene al 1% de ricos extremos como dueños de casi toda la riqueza que produce el país. Y tienen razón, en parte. Y sólo parcialmente porque las críticas de cierta ‘izquierda’ Latinoamericana  al modelo chileno,  se hace o  desde el populismo asistencialista que promueve la corrupción y la pobreza encubierta, o recurriendo a formulas estatistas perdidas en las malas experiencias de la historia.  

Tampoco hoy, cuando el estallido social en Chile ha quebrado el espejismo del oasis, la oposición, incluyendo a las izquierdas, está en grado de levantar una propuesta de democracia que implique una transformación económica  que potencie los márgenes de bienestar alcanzados, evite planes y modos regresivos, y cree el nuevo marco para una sociedad de iguales. Por su parte, el conservadurismo  usará- como ahora manipula- efectos colaterales como la violencia en el estallido social de octubre en Chile- y otros argumentos periféricos siempre condimentados con la estrategia del miedo y la amenaza de extranjeros subversivos y alienígenas en ascuas. Para, desde tales argucias, aunar fuerzas acérrimas que impidan el cambio urgente que debe prevalecer.

Hallándonos en este punto, no basta, no es suficiente algún paquete de medidas de urgencia. Un ‘nuevo pacto social’ se hace imprescindible: ahora, si hablamos de ‘nuevo’ significa que hubo un  anterior que ha quedado obsoleto. ¿Participó el pueblo, la gente, en forma democrática, en ese supuesto ‘viejo pacto social’?  Un ‘pacto social’ sin democracia es un hervidero subterráneo de estallido social…tarde o temprano.

Para evitar  seguir con la misma injusticia reinante, y no engañar a la gente incrustando cambios Frankensteinianos que al final prolongan el estado de cosas severamente cuestionada, es urgente y necesario construir un horizonte democrático que oriente y nutra el empuje hacia el futuro.

Una democracia más profunda y acorde con la realidad exige, requiere, la participación de todos: las izquierdas, la derecha liberal, al cristianismo social… todo varón y mujer libre que asuma el compromiso con la construcción de las bases para una democracia revitalizada y potenciada.

Una democracia moderna debe verse reflejada en un sustento constitucional que considere la amplitud, diversidad y heterogeneidad  de la sociedad actual: una Constitución mirando al porvenir, que garantice derechos globales según la nueva realidad que enfrentamos al entrar en los inicios de la revolución tecnológica.

Una democracia económica que evite la concentración monopólica y las practicas de confabulación mercantil, y entregue reales medios y herramientas financieras y jurídicas al emprendimiento del ciudadano de a pie. Un sistema bancario y financiero regulado, –no intervenido, – según responsabilidad social (no usura) y autonomía de gestión que evite que  sea el Estado quién deba sostenerles y rescatarlos en caso de caídas. Un sistema tributario que garantice ‘la democracia retributiva ‘.

Una democracia basada en cuatro fundamentos: La Cultura; La Educación; el Ecosistema; La Justicia Social.

Una Eco-Democracia que rompa con los aprietes y encadenamientos del perverso Mercado y expanda  planificadamente una malla industrial y tecnológica considerando el bienestar de las personas, el respeto y la armonía con el medio ambiente, y la sustentabilidad macroeconómica. Un sistema jurídico e impositivo que permita la inversión a gran escala, pero a su vez garantice el bienestar de las personas y el respeto al medioambiente. Una Eco Democracia en cuya Constitucional se declare al agua un ‘Bien Nacional’ irrenunciable e intransferible.

Una democracia en donde el Mercado no sea el principado caprichoso y absoluto que impone sus prioridades y perversidad por encima de los derechos de las personas.

Una democracia que compenetre a las Fuerzas Armadas y a los cuerpos policiales y las transforme en agentes de paz y seguridad  arrancándoles de sus fibras y genes  el mandato violento del cual hacen gala en la represión  para con su propia gente y pueblo.  

Una democracia que renueve y modernice el Código Penal y el Código Civil y el sistema judicial según la realidad de este siglo. Una democracia cuyo concepto de libertad sea elemento vital  e irrenunciable. Una Democracia que se atreva a aplicar Justicia sin privilegios y sin oprobioso clasismo.

Un aparato de  Estado pequeño en burocracia, eficiente, tecnologizado, y transparente en su gestión (sobre todo  en las empresas del Estado). Un Estado cuyos dirigentes sean elegidos de manera meridiana y bajo sistemas electivos democráticos contrarios a los acuerdos políticos subterráneos y al nepotismo. Cargos temporales bajo plazos definidos. Cargos de largo plazo bajo control de estamentos ad-hoc.

Un sistema de Referéndum y Plebiscitos establecidos por Constitución y debidamente reglamentado para que sea la gente, el pueblo todo, a establecer leyes y medidas que no fueren consensuadas en el parlamento unicameral, o que representen aspectos cruciales y vitales para la vida de la sociedad.

Una democracia en donde cada Capital Regional sea centro autónomo en todo asunto Estatal y de Servicio, y reciba los impuestos o parte de éstos que se generan la gran industria o comercio.

Una democracia que concibe la ciudad y al barrio como un centro de convivencia  que asegure la paz, el esparcimiento, la relación con la naturaleza, y la movilidad con dignidad para las personas.

Para entrar en esta Nueva Etapa -post estallido social-  debemos comenzar por discutir una nueva Constitución: porque al darnos una Carta rectora moderna y concordante con los tiempos actuales y con visión de futuro: estaremos obligados a repensar la democracia.

 

1 COMENTARIO

  1. El Perdón es la curación definitiva que cierra toda posibilidad de volver atrás” (Principio Crístico de la Moral del Consagrado). El perdón me permite liberar al otro de su aberración y a mí me permite alcanzar el lugar del Respeto por mí misma y cortar todo avance a cualquier tipo de abuso o violencia en cualquiera de sus formas. La Sabiduría de Dios muestra que hoy es el día de la Comunidad con los Hombres, es el regreso de la luz desde abajo, es el día de construir esa comunidad en la paz, en el respeto por la diversidad que es instrumento de unión entre los Hombres y no de división como hacen los hombres. Una construcción social que tenga por Principio el Respeto a la Persona como norte y desde ahí toda otra consecuencia cultural, educativa, social y económica. El saqueo de los de “arriba” NO JUSTIFICA el saqueo de los de “abajo”, ambos faltan al principio básico del respeto al ser humano, a su dignidad, seguridad, libertad y trabajo. Por esto yo condeno toda violencia venga de dónde venga.

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