¿Por qué el amor es tan importante?

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Oscar Mura
Psicólogo-Hipnoterapeuta

El amor incluye muchas diferentes emociones, tanto positivas como negativas. Pero por cada emoción que experimentas y donde puedas sentirte herido existe siempre la emoción contraria que te hace y permite disfrutar del amor, del enojo al perdón, del temor a la seguridad.

 

«Nosotros somos quienes somos porque existe el amor, queremos ser mejores porque existe el amor. El mundo gira, crea y se multiplica porque existe el amor». Con esta frase de Víctor Jara, nos hace indudable que más de alguna vez, nos hemos detenido a pensar en el amor y su importancia. Pero ¿qué es el amor? ¿Por qué en general le atribuimos un estatus de supremacía máxima en la vida?

El amor es el afecto que sentimos por una persona, animal, cosa o idea, es una emoción que une todos los sentimientos que tenemos diariamente: miedo, enojo, alegría, etc. Sentimos enojo si la persona que se ama elige a otra persona, frustración de que la persona amada no nos entienda, alegría porque se ha establecido una relación satisfactoria, amor profundo por el cuidado de un hijo, pareja, mascota, etc.

El amor lo incluye todo. Es un sentimiento enorme que nos permite ir apreciando las emociones como si en nuestras vidas estuviéramos montados encima de un carrusel colmado de emociones y dentro de él distinguimos el amor apasionado– obsesivo o enamoramiento; y el amor compañero– cariño o amor conyugal.

El primero, se relaciona a una emoción intensa de anhelo por la unión con el otro; mientras que el segundo, es una emoción menos intensa, que combina sentimientos de profundo cariño, compromiso e intimidad y la ternura que sentimos por aquellos con quienes vivimos y compartimos ideas, sueños y anhelos. Una relación de amor, puede implicar ambos tipos de reacción amorosa, el amor apasionado y el de compañero.

Podemos definir las etapas del amor en tres pasos, la primera el la cual se percibe como pasión teñida por la lujuria y donde el deseo sexual esta latente y en aumento, lo cual conlleva a un mejor estado de animo. El segundo paso es cuando la atracción comienza a ser mas elaborada, ese aprendizaje del deseo del otro en un inicio, se va transformando en un sentimiento más profundo. El tercer paso es el del vinculo y apego, los lazos efectivos, como por ejemplo lo que se libera en las parejas o la madre al dar a luz, el amamantamiento y orgasmos, es ahí donde se han sentado las bases que dará una relación estable y duradera.

Pero atención, esto no es magia. Aquí juegan múltiples químicos del organismo que hacen que cada paso sea como es. Por ejemplo, la testosterona que aumenta el deseo sexual; la noradrenalina, que contribuye a la excitación erótica, la dopamina que afecta a la respuesta emocional, la oxitocina que es la “hormona del amor” y que toma las riendas del vínculo y el apego, luego esta la vasopresina otra hormona relacionada con el apego y la serotonina un neurotransmisor ligado a estados emocionales. Este es el cocktail de químicos que nuestro cuerpo nos ofrece en las diferentes etapas desde la pasión hasta el amor de compañero que nos puede acompañar ya sea por el resto de la vida o solo lo que tiene que durar.

Las personas con una autoimagen positiva y una imagen positiva de los otros serán capaces de sentir cariño o amor compañero a otros. En cambio, las personas dependientes e inseguras son más vulnerables al amor apasionado; los individuos ansiosos, por ejemplo, son especialmente propensos a buscar relaciones de amor apasionado. Lo que si es quizás relevante a considerar es que las pasiones no son iguales a las emociones, las pasiones son estados complejos dinámicos y que van evolucionando a medida que transcurren los días y el tiempo y pueden funcionar a largo plazo, pero las emociones responden dentro del corto plazo.

En el amor, sobretodo en el apasionado, los sentimientos están mezclados con otras experiencias emocionales intensas como la alegría, celos, soledad, tristeza, miedo e ira. La mezcla emocional resultante puede producir experiencias o reacciones muy fuertes. Quizás recuerdas cuando tu conociste a quien significó en un momento de tu vida cada pensamiento, respiración y anhelo de estar juntos, ese amor apasionado que te hacia sentir que el día no tendría final si no lograbas estar con esa persona que ocupaba toda tu atención.

Al pasar el tiempo ese amor incontrolable comienza a mutar a un amor de satisfacción al compartir la realidad del vivir cotidiano, lealtad ante diferentes sucesos, compartir el fruto de esas noches de pasión que se convierten en noches de atención y cuidado. Así se pueden desarrollar los amores, algunos perduran otros van de descubrimiento en descubrimiento sin llegar al puerto anhelado.

El amor da sentido a nuestras vidas, es así como se va desarrollando- lento, pero seguro. Desde ese niño que comienza a descubrir más del amor; estableciendo relaciones personales que le van dando significado y sentido a su vida- y que se convertirán en una base para el futuro. Luego llega la experiencia del gran amor de la juventud, ese primer y gran amor, un sentimiento fuerte donde se siente que la vida se acaba si no puedes estar con la persona que amas. Con los años el amor se vuelve cada vez más estable, supuestamente. Las relaciones con amigos, familiares y pareja se conviertes en un mundo completamente nuevo, la felicidad que esto trae consigo nos llena y nos hace sentir que todo valió la pena. Luego a mayor edad llega el amor “maduro”, donde todo es más tranquilo, más calmado y quizás la intensidad sigue siendo la misma.

El amor incluye muchas diferentes emociones, tanto positivas como negativas. Pero por cada emoción que experimentas y donde puedas sentirte herido existe siempre la emoción contraria que te hace y permite disfrutar del amor, del enojo al perdón, del temor a la seguridad.

 

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